Debates

Lesbofobia: interiorizada e inducida

A Iris le incomoda que Aida, su novia, coja su mano y le dé muestras de cariño en la calle o en presencia de la gente. Se irrita y no entiende que Aida siga provocando estas situaciones a pesar de que ya le ha explicado mil veces que se siente violenta.

- Si me quieres- dice enfadada- no es necesario que montes el numerito de pareja feliz cada vez que salimos solas o con amigos. El amor se demuestra en la intimidad, no en la calle. No vuelvas a morrearme cuando estemos fuera porque no lo haces por amor, lo haces porque te fastidia mi falta de libertad.  ¿Es tu manera de vengarte o es que tu punto masoquista necesita marcha?

Y Aida se siente rechazada. No puede pasear de la mano con su novia como una pareja normal y mucho menos cogerla por la cintura. Ya no hablemos de darle un pico delante de nadie. Y esto es terrible porque cada vez está más obsesionada con el tema. Piensa que si Iris la quisiera de verdad, no tendría ningún problema con tener muestras de afecto en público. Esta situación le provoca ira y pierde el control cuando su novia la rechaza.

Sí, es cierto, en mayor o menor medida padecemos lesbofobia. Sentir que se tiene una orientación sexual diferente a la heterosexual no es fácil y mucho menos cuando la sociedad marca diferencias tajantes entre unas y otras. Por un lado la educación induce, nos conduce hacia una elección heterosexual como la única válida y rechaza otras opciones sexuales e incluso las demoniza. Por más que digamos que ahora hay más libertad y tolerancia seamos sinceras, la costra de la homofobia es gruesa, dura y seca. Queda mucho por sanar porque lo que nos inducen socialmente se termina interiorizando.

Las Aidas y las Iris lo pasan mal. Una no puede liberarse de la lesbofobia y la otra cae en barrena destructiva porque no puede expresar su amor con naturalidad. Y la cuestión es ¿hay alguna forma de salir de este encierro lesbofóbico?

 

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Respuestas

  • Daenerys Targaryen estoy de acuerdo en que toca una reflexión sobre qué pasa en el colectivo en cuanto a la aceptación propia y ajena del lesbianismo.
    Particularmente, pienso que la educación a la que nos someten en la sociedad influye mucho a la hora de que se pueda aceptar con naturalidad la sexualidad que se aparta de lo convencional.
  • Mi Querida Fuego, pienso que el mayor problema es que en el ambiente lesbico en si hay más puñeteria por metro cuadrado que en una reunion de malas de la Walt Disney. Desdeñamos,criticamos,nos damos alguna que otra puñaladita impunemanete por la espalda mientras sonreimos para la foto general,etc.En resumen:"No aceptamos",y lo que es mucho peor,"no nos aceptamos".Creo que ahora mismo,en este mismo punto, es cuando deberíamos de hacer un alto en el camino,y pensar realmente en que antes de catalogarnos o descatalogarnos como lesbianas o mujeres pertenecientes a una sexualidad concreta,deberíamos empezar a mirar dentro de nosotras, y realizar el trabajo interior adecuado para poder saber qué diablos está fallando para que sigamos sin aceptar una sexualidad ni en nosotras ni en quien tenemos al lado.Y si,me gustaría mucho el poder profundizar al respecto en éste y otros debates,como siempre es un placer contigo, Fuego.
  • Daenerys Targaryen, la cuestión que me planteo y sobre la que me gustaría profundizar es si somos lesbofóbicas entre nosotras. Por ejemplo, hay lesbianas que odian serlo y odian a las que se visibilizan y hay parejas que están en al armario (una o las dos) que se angustian porque no quieren que nadie sepa su identidad sexual..., bueno se me ocurren muchos casos y me gustaría debatir sobre ello.
    Abrazos, reina de los elementos.
  • La clave está siempre,en hacer lo que te dé la santa gana.Sin etiquetas y sin etiquetar. Con respeto,y desde el respeto...Ahhh,Y no pararte mucho a prestar atencion en las criticas de los demas,siempre habla la frustracion personal,mucho más que la objetividad común.
  • Cierto lo que dices. Aun da tristeza comprobar que tenemos muchos cabos que atar. Seguimos protegiendo al machonde forma inconsciente. Desprotegiendo a madres frustradas. Escondiendo a las lesbianas. Justificando a malos padres. Toda una cupula donde respiramos mensajes contradictorios que nos impiden avanzar. Pareciera que de algun modo nos encantara ponernos el cepo atado al pie y luego quejarnos de el.
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